Historia

TRAYECTORIA HISTÓRICA DEL INSTITUTO MÉXICO A.C., PRIMARIA.

Marcelino Champagnat es la raíz que da vida a la educación Marista. Los tiempos y las circunstancias cambian, pero su espíritu dinámico y su visión siguen vivos en muchos corazones.

Dios lo eligió para llevar la esperanza y el mensaje de amor de Jesús a los jóvenes de Francia en su época. Es también Dios quien nos inspira a hacer lo mismo en los lugares donde vivimos hoy.

 

Durante el tiempo que vivió Marcelino (1789-1840), Europa fue el escenario de una gran agitación cultural, política y económica que provocó crisis profunda en la sociedad y en la Iglesia. Ese fue el marco en el que creció y fue educado: el contexto que provocó su respuesta de fundar y llevar adelante el Instituto de los Hermanitos de María, conocidos como los Hermanos Maristas.

 

Francia gobernada por reyes despóticos y con una nobleza parásita llevó al país a una bancarrota que se resentía duramente en las clases más humildes. El pueblo cansado de soportar el peso de los gastos  que se producían en la Corte, deseoso de terminar con los privilegios de la nobleza y en busca de un orden social justo se lanzó a la lucha armada al grito de: “Libertad, Igualdad y Fraternidad” iniciando el movimiento revolucionario el 14 de julio de 1789.

 

En la primera etapa los diferentes gobiernos que se sucedieron emanados de la Revolución fueron incapaces de  conducir al país por el rumbo correcto y la población sufría grandes carencias.

 

Las persecuciones habían dejado un gran número de poblaciones sin escuelas, es en este entorno que por iniciativa del Padre Marcelino Champagnat surge el 2 de enero de 1817 la Congregación de los Hermanos Maristas, cuya prioridad es la educación de niños y jóvenes.

 

Al correr de los años se realizó la expansión de las obras Maristas por el mundo. A tierras mexicanas llegaron los Hermanos Maristas en julio de 1899, las primeras escuelas se fundaron en Guadalajara y en Mérida y rápidamente se multiplicaron por todo el territorio nacional. Las fundaciones obedecían a la petición de religiosos y particulares que ofrecían locales y modestas residencias para la instalación de los colegios.

Marcelino_Champagnat

Numerosas fueron las obras Maristas en el sudeste de México y en el Bajío, y al iniciar el siglo XX la obra Marista se extendió hasta la capital de la República Mexicana. La primera escuela Marista de la Ciudad de México inició sus actividades en Balvanera número 5 (ahora calle de Uruguay).  En dicho sitio se abrió el primero de enero de 1901 el Colegio Comercial de San Luis Gonzaga.

Durante los últimos años del régimen porfirista, las escuelas Maristas se multiplicaron a lo largo de todo el territorio de la República. Pero en la época revolucionaria las escuelas recibieron un duro golpe, pues los jefes de armas clausuraban las escuelas religiosas. A la entrada de las tropas constitucionalistas a la Ciudad de México el 15 de agosto de 1914, los superiores Maristas ordenaron a los  Hermanos del Distrito Federal suspender las clases “hasta nueva orden”.

Gracias a las gestiones de los Hermanos ante el gobierno de Venustiano Carranza se reanudaron las clases el día 8 de septiembre del mismo año, un mes escaso después de haberlas cerrado.

Grandes dificultades debían superar los Colegios Maristas pues la persecución volvió en 1924 con mayor fuerza y pasados algunos años en 1934 al implantarse  la educación socialista muchas escuelas católicas decidieron cerrar sus puertas. Los Maristas, con la confianza de los padres de familia, al fin los primeros responsables de la educación de sus hijos,  continuaron la obra educativa.  Para 1937 la situación escolar comenzaba a cambiar y finalmente en 1938 se logra la incorporación de lo que sería el hermano mayor de nuestro Instituto: el Colegio México.

La Ciudad de México crecía incontenible, las solicitudes de inscripción se multiplicaban, el centro de la ciudad resultaba incómodo y los Colegios Maristas iniciaron lo que se llamó “La Marcha al Sur”.

mapa_marista

El dinámico Director del Colegio México, Hermano Eugenio Cenoz, que había logrado la incorporación oficial de las escuelas Maristas en el Distrito Federal, encabezó las gestiones para la adquisición de amplio terreno (16 934 metros cuadrados) en la calle de Amores. El día 8 de octubre de 1941 se firmaba la escritura de la manzana 23 de la Colonia del Valle, las obras se iniciaron en enero de 1942 y para los últimos días de ese año ya aparecía el magnífico edificio que daría albergue al INSTITUTO MÉXICO, 36 salones escolares: 24 de primaria y 12 de secundaria con sus respectivos anexos.

La inauguración del nuevo colegio se llevó a cabo el día primero de febrero de 1943. En punto de las 9:30 hrs., el Director, Hermano Leoncio V. Lorenzo dio la bienvenida a los alumnos de la primaria; al día siguiente, 2 de febrero fue la apertura de cursos de los alumnos de secundaria.

FUNDACIÓN.

Eran los años de la Segunda Guerra Mundial, se vivían tiempos difíciles y México no era ajeno a esa problemática. En junio de 1942 se promulga en todo el país el Bando Solemne en el que se declara el estado de guerra de México contra las Potencias del Eje, el año de 1943 es particularmente difícil para los habitantes de la República. No hay carbón, los comestibles suben de precio, se forman grandes filas para adquirir combustible, hay escasez de carne, no hay llantas para automóviles y existe racionamiento en muchos elementos de la industria y el comercio.

Tal es el entorno social, político y económico en el que nace nuestro Instituto. Durante la inauguración oficial el siete de marzo el Hermano Leoncio V. Lorenzo, primer Director de nuestro colegio, pronuncia un emotivo discurso, resultando proféticas sus palabras cuando dice: “Del Instituto México saldrán muy pronto elementos bien templados, dispuestos a servir a la familia, a la sociedad y a la Patria”.

delvalle_viejo

En efecto, al recorrer las páginas de los anuarios de estos 70 años se encuentran nombres y fotografías que muestran en las diversas actividades escolares, cívicas y deportivas a no pocos personajes que años más tarde serían elementos destacados en diferentes ámbitos de la vida nacional.

 

Inscribir a los niños en el Instituto México se ha vuelto una tradición para muchas familias, en los anuarios citados se repiten los apellidos y numerosas fotografías muestran a los abuelos y padres de nuestros actuales alumnos en diferentes escenas de la vida escolar.

 

La estructura original del edificio que alberga a nuestro colegio no ha sufrido cambios significativos pero sí se han construido edificios anexos que permiten el desarrollo de los eventos deportivos y culturales que la actual educación requiere, así como la instalación de salas de computación donde los alumnos hacen uso de los recursos que la nueva tecnología les ofrece.

 

Desde su fundación y hacia mediados de la década de los años cincuenta la escuela era visitada, supervisada y generalmente felicitada por los titulares de Educación y diferentes Secretarios de Estado.

 

La industrialización del país impulsada durante el gobierno del Presidente Miguel  Alemán trajo como consecuencia una elevación en el nivel económico de una parte de la sociedad que buscaba proporcionar a sus hijos una  educación de calidad, el Instituto México fue una excelente opción para satisfacer sus expectativas, los grupos se saturaron y llegó el momento en que fue necesario separar a la Secundaria que había venido funcionando en el mismo edificio durante los primeros veinte años, para lo que se construyó  un nuevo edificio.

 

El primer cambio en la Dirección del Instituto se realiza en mayo de 1945, cuando se anuncia que su fundador, el dinámico Hermano Leoncio se retira para hacerse cargo de la dirección general de los Colegios México, dejando el cargo en manos del Hermano José Salvador Heredia.

 

Después de este primer cambio de mando en los destinos de nuestro colegio, son varios  los personajes que han tenido la responsabilidad de guiar al colegio por el camino correcto para cumplir la misión para la que fue fundado.

 

Durante décadas la escuela albergó y vio crecer  niños que felices jugaban y estudiaban en sus instalaciones, desde hace ya más de una década el Instituto abrió sus puertas a las niñas, dejó de ser exclusivamente para varones, y  se convirtió en una escuela mixta.  En el ciclo escolar 1997 -1998 el Instituto México se hace mixto.

 

Este cambio no sería el único, Dios le dio a la escuela uno de los más grandes dones que ha recibido en su larga historia, el Grupo Shalom, un grupo de niños con necesidades educativas especiales que participan de la educación Marista.  El cuál inicio en el mes de septiembre de 1997.

 

Estos dos acontecimientos son los cambios más importantes que ha sufrido la institución en los últimos años y que le han dado un nuevo rostro.

patio

En el año de 1963 el Instituto México secundaria inicia sus labores en las instalaciones de Avenida Popocatépetl 545 Santa Cruz Atoyac, Benito Juárez, 03310 Ciudad de México, DF.

2017_es_220